Para algunos resultará difícil de creer, pero nuestros pies son
algo así como un espejo de nuestro cuerpo.
Y
lo más sorprendente es que no solo el aspecto físico sino que también el
mental y emocional, así como el estado energético se expresan a través de
ellos.

A
nuestros pies llegan miles de terminaciones nerviosas y canales energéticos que
los conectan con cada órgano y parte del cuerpo. Siendo así, es fácil deducir
que si los estimulamos, obtendremos alguna repercusión en los mismos.
Para esto, el reflexólogo, por medio de sus manos, utiliza técnicas precisas de
movilización, estímulos puntuales, etc., que tratan de provocar un efecto en
determinadas área del cuerpo.
De cualquier manera el desbloqueo energético y por lo tanto el restablecimiento
del equilibrio energético del organismo es una derivación casi involuntaria de
la movilización que provoca un tratamiento de Reflexología.
Para esto, va mejorando la circulación sanguínea, los impulsos nerviosos,
elevando las defensas, etc. Asimismo, favorece la relajación y resulta muy
eficaz en el tratamiento del estrés y en las molestias osteoartromusculares.
Para organizar un tratamiento, el reflexólogo no sólo cuenta con la información
que le brinda la persona, sino que también las áreas del cuerpo reflejadas en
el pie le suministran datos a tener en cuenta.
Las durezas, puntos dolorosos o sensibles, el estado de la piel, la
flexibilidad de las articulaciones, etc., nos manifiestan el estado de salud o
congestión en que se encuentra la zona del cuerpo que allí está representada y
que el terapeuta podrá descubrir con una observación visual y sensible de los
pies.
Por otra parte, la lectura de pies puede dar un alcance terapéutico mayor a la
Reflexología, y sumar una nueva mirada sobre las zonas reflejas y los signos en
los pies.
Como quedó sugerido al comienzo, los pies pintan un cuadro energético de la persona,
la diversidad de energías que conviven en un individuo, algunas complementarias
otras contrapuestas que fundamentan nuestra manera de ser y actuar.
A su vez, un reflexólogo holístico, considerará a la persona que lo consulta
como al protagonista del proceso de sanación, incentivará un mayor registro
personal y una mayor conexión con sensaciones, emociones y sentimientos.
En definitiva, esta terapia también estimula el autoconocimiento y por lo tanto
un camino de evolución personal.
Fuente:
Prof. Mercedes Aguilar