Aquella mañana de invierno era fría, lluviosa
y gris. La bisabuela se levantó y dijo: “Hoy es un día para pizza de romero”.
Y no se equivocaba, pues
esa hierba aromática activa la circulación y da calor. En mi memoria quedó impreso el
recuerdo de sus manos ancianas amasando y de aquel sencillo manjar
crujiente elaborado tan sólo con harina, agua,
romero y
sal. Pero mi bisabuela tenía un secreto, ella decía:
"No hay buena masa sin canto ".
Recuerdo con emoción una de sus canciones, en un
dialecto
italiano:
"Cherni, cherni la comá, e fachemo lo belo pá. Lo pá e le panete, basha angulo
le fandelete."
Se podría traducir así:
"Ciernen, ciernen las
comadres y hacemos el bello pan. El pan y los panecillos, y besamos las nalgas de
los chiquillos."
La
bisabuela sabía vivir; la conocí ya mayor, pero fue siempre joven de corazón.
Falleció, de muerte natural mientras dormía, a los 98 años.
Para ella, como para las mujeres de antaño, preparar la comida era una ceremonia. Tenían conciencia de que la cocina es el centro
alquímico de la casa, donde, mediante el fuego, los elementos se purifican y se transforman
hasta lograr la sutil condición de manjares que reconstituyen el cuerpo y reconfortan el alma. Recuerdo la sopa de ajo de
mi abuela española, las hojas de
vainilla que hervía mi tía para lograr un exquisito flan, el picadillo de ajo y perejil que mi madre incorporaba a
la ensalada de patatas y los mil aromas que en medidas cantidades poblaban las ollas y sartenes: el
amarillo azafrán, la fragante canela, el toque de clavo de olor en la mermelada de manzana, la pimienta en grano de los escabeches, la albahaca, el laurel y el estragón, el pimentón español, el orégano y el cilantro, el cebollín,
lamenta y el eneldo.
Recuperar estos sabores es hacer de la cocina un arte donde los platos adquieren rasgos de vida, se vuelven excitantes o sedantes, lujuriosos o inocentes, inducen a la calma y a la relajación o abren la puerta a otros apetitos; tienen
toques pasionales, avivan los sentimientos o inducen a
un pensamiento más
claro.
Cuando
condimentamos nuestros platos les agregamos
mucho más que olor y sabor, pues cada hierba posee sutiles efectos terapéuticos. ¿Quiere conocerlos? Tome nota.
•Romero: En el siglo
XIV la reina Isabel de Hungría, de 72 años,
que tenía gota y reuma, recuperó su salud gracias a una receta que contenía
romero. Así, rejuvenecida,
conquistó al rey de Polonia y contrajo matrimonio con él.
La leyenda popularizó el agua de la reina húngara, que tenemos en casi todas las casas, como lavanda, orégano y romero.
Estudios
actuales confirman las virtudes del romero. Es
estimulante de la circulación, por lo tanto afrodisíáco, y aplicado en uso
externo calma dolores articuláres y
reumáticos.
Tomado como
infusión ayuda a la digestión, actuando sobre el estómago, vesícula e hígado y
en los intestinos, calmando retortijones y ayudando a expulsargases.
El té de
romero descongestiona las vías respiratorias, y se recomienda para los
resfriados, gripes y catarros.
Induce la
regla, por lo que las embarazadas no deben abusar de él, aunque pueden
consumirlo en forma de aliño sin ningún peligro.
Es un tónico
estimulante del sistema nervioso. Es bueno para la memoria. Calma las
taquicardias, los marcos y los vértigos. Ahuyenta los insectos, mata los piojos
y las ladillas. Tonifica el pelo.
Es
antioxidante y actúa contra hongos y bacterias. Se puede espolvorear sobre las
heridas. Estas propiedades lo hacen apto para conservar carnes asadas. No dude
en usar romero en sus comidas, aun en pizzas y ensaladas; no sólo acentuará su
sabor, sino que les agregará virtudes curativas.
•Infusión:
llamada comúnmente té o o tila. Poner en un jarro una cucharada de hojitas de
romero. Verter sobre ellas
una taza de agua hirviendo. Tapar y dejar reposar cinco minutos. Beber después
de las comidas tres o cuatro veces por día.
•Tintura de
Romero: Macerar veinte gramos de hojas (puede incluir flores también) en cien centímetros cúbicos de
alcohol puro, de farmacia. Usar después de una semana para masajes en zonas
doloridas.
•Orégano:
Además de ser digestivo, ayuda a calmar las penas y las pasiones. Es sedante.
Un té con miel garantiza un
sueño plácido. Preparar en infusión, a razón de una cucharada por taza. También
es útil para resfriados y
catarros; es expectorante y suavizante delas vías respiratorias.
•Laurel: No
debe faltar en ningún guiso. También se puede usar en la sopa. Es tónico
estomacal. Aumenta el apetito.
Es afrodisíaco. Las hojas secas esparcidas en la cocina y en las alacenas
ahuyentan las cucarachas.
•Albahaca:
Conocida desde la más remota antigüedad, se dice que Alejandro Magno la trajo
de la India.
Es
estimulante de la digestiónydiurética, es decir, ayuda a eliminar la retención
de líquidos. También es recomendable para las indigestiones de origen nervioso,
los gases y los parásitos intestinales.
En infusión
calma los nervios y aumenta la secreción de leche materna. Preparar un té con
una cucharada de hojitas en una taza de agua hirviendo. Puede ser abortiva para
las embarazadas, no así usada como aliño. Con ella se elabora la típica salsa
italiana "pesto", picándola junto con ajo y nuez.
¡Sencillísimo!
También podemos hacer una exquisita ensalada con tomate, queso de mozzarela,
albahaca, aceitunas
negras y aceite de oliva.
•Ajo: Es
antiparasitario, hace descender la presión arterial y el colesterol. Es un
antibiótico y bactericida natural.
Estudios recientes confirman su fama de multicurador: se ha comprobado que
ayuda a eliminar el plomo
acumulado en el organismo humano y otras sales metálicas contaminantes. También
ha demostrado que ayuda a fortalecer el sistema inmunológico. La Naturaleza es
pródiga. Cuando nos alejamos de ella, nuestra vida se va haciendo gris,
insípida y monótona, y esto también contribuye al estrés, al mal humor y la
depresión.
No sé si el
tiempo de antes era mejor, si las mujeres que cocinaban cantando eran más
felices, pero no cabe la menor duda de que podemos recuperar afectos, aromas,
colores y sabores para que nuestra existencia sea más plena.
Recetas últiles
TE PARA EL CANSANCIO: Echar una
taza de agua hirviendo sobre una pizca de té común, dos o tres clavitos de
olor, dos trocitos de canela y mondas de naranja o limón.
Estas últimas frutas deben ser
caseras pues las cáscaras de las compradas no son aptas para consumo humano, por
los pesticidas que contienen, tal como lo indican las advertencias de las cajas.
TÉ REFRESCANTE: de menta, a razón
de una cucharada por taza. Se puede tomar frío. Ideal para estudiar, porque despeja
la mente.
PARA EL DOLOR DE MUELAS: Chupar
dos o tres clavos de olor. Colocarlos en la zona dolorida.
Fuente: Vivir mejor nº 140
No hay comentarios:
Publicar un comentario