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martes, 20 de mayo de 2014

Hábitos que dañan nuestros intestinos

Inflamaciones, gases, presión abdominal… los intestinos cumplen una función esencial en nuestro organismo, y más aún, de algún modo, están relacionados también con nuestros estados de ansiedad y estrés. Son muchos los factores que afectan a su salud, problemas que en ocasiones pueden derivarnos incluso al conocido intestino irritable. ¿Qué podemos hacer? ¿Qué hábitos debemos cambiar para mantener una buena salud intestinal?

1. Altos niveles de estrés



Debemos tomarlo muy enserio. El ritmo de vida que llevamos en la actualidad, nuestras prisas, preocupaciones, nuestra ansiedad y nuestro estrés, afecta directamente a la salud de nuestro estómago y nuestros intestinos. Hay teorías que hablan de ellos como “el segundo cerebro”, de hecho es en ellos donde se sintetizan algunos neurotransmisores, de ahí la suma importancia de dar cierto equilibrio y tranquilidad a nuestra vida. Un estado alto de ansiedad, puede derivar según los especialistas en el intestino irrritable, es por ello que debemos tenerlo en cuenta por las siguientes razones:

Altera el Sistema Nervioso Autónomo. Influye en la correcta movilidad de los intestinos, acelerándolos o bajando el ritmo
Altera el Sistema Endocrino. Se produce un incremento en la producción de algunas hormonas asociadas al estrés, como la adrenalina y el cortisol, lo cual provoca problemas en la digestión de los alimentos.
Ingesta en exceso. Es bien conocida la costumbre de algunas personas de comer en exceso para paliar los nervios y la ansiedad, provocando todo ello una acumulación de comida a digerir que los intestinos no pueden afrontar de modo tan rápido. Se producen problemas de digestión y de absorción de los alimentos.
Recuerda pues que tus hábitos de vida y tus emociones, impactan directamente en tu organismo, en especial en los intestinos. Tómate la vida más relajadamente, como despacio, disfruta de tu vida y de los tuyos con tranquilidad.

2. Una alimentación inadecuada y errónea
2.1 Evita alimentos fritos, procesados, comida rápida y alta en grasas


Hamburguesas, patatas fritas, pollos fritos con excesivo aceite, pizzas, aros de cebolla… todos sabemos reconocer la comida basura, sin embargo, en muchas ocasiones recurrimos a ellas por falta de tiempo o, simplemente, porque nos gusta. Pero ¿Cuántas veces te ha ocurrido por ejemplo que, al cabo del rato de ingerirlas sufres dolor de estómago o de tripa? Estas comidas apenas disponen de fibra soluble, así que cuando se consumen en exceso, estimulan el tracto intestinal y pueden causar tanto diarrea como estreñimiento.

 Consejos: Usa el horno para cocinar ya que de este modo utilizarás menos aceite. Cuando prepares verduras por ejemplo, es ideal hacerlas al vapor. Y en cuanto al aceite más saludable que podemos utilizar, recuerda que es siempre el aceite de oliva.
2.2 Evita las carnes rojas



¿Por qué debemos evitar las carnes rojas? Principalmente por que son difíciles de digerir, son muy altas en grasas y en muchas ocasiones no conocemos su origen. Es común que se alteren genéticamente a los animales para que crezcan rápido, originando así una carne llena de toxinas  que no son nada recomendables.

Consejo para su Salud: La carne más recomendable es aquella que es magra, como por ejemplo la carne de pollo o de pavo. Cuando la adquieras, investiga su origen, dónde han sido criados los animales. Y cuando los cocines, evita freírlos. Es mejor prepararlos con sencillas recetas a la plancha o al horno.
2. 3 Evita los lácteos



Los lácteos son otro alimento detonador del síndrome del intestino irritable. En general muchos productos lácteos nos sientan mal, no se digieren con facilidad y carecen de fibra. Disponen además de grasa y lactosa, causantes de serios problemas digestivos, que nos pueden producir tanto diarreas como estreñimientos. Mejor evita los lácteos siempre que puedas.

Consejos para su Salud: Es sencillo, no tienes más que reemplazar la leche de vaca por  sustitutos naturales y saludables como la leche de avena, la leche de arroz, la leche de almendra, o de nueces o incluso de pistachos. Son fáciles de encontrar en los supermercados, e incluso las podemos elaborar nosotras mismas. Vale la pena intentarlo.
3. El uso de algunos medicamentos


Hay muchos estudios que nos explican que diversos problemas de salud presentes en nuestros intestinos, como puede ser por ejemplo el caso del síndrome del intestino irritable, está relacionado con el uso de los antibióticos. Es más, hay muchas personas que han comenzado a desarrollar esta enfermedad justo después de haber padecido una infección severa. El uso elevado de este tipo de medicamentos daña directamente a nuestros intestinos.

Pero ¿cómo puede ser? te preguntarás. Los antibióticos no distinguen entre bacterias buenas o malas, su función es básicamente la de acabar con cualquier microorganismo que se encuentre ante él, de ahí que origine graves desequilibrios en nuestra flora intestinal.


Pero hemos de ir con cuidado, porque nos puede ocurrir lo mismo con otros medicamentos como los que utilizamos por ejemplo para el estreñimiento o la diarrea, siempre es mejor en estos casos recurrir a remedios naturales antes que a los fármacos. De todos modos, y para estar más tranquilos,consulta siempre con tu médico para que te de su opinión y te hable de los efectos secundarios de los medicamentos que nos tomamos.

Fuente: www.mejorconsalud.com

martes, 18 de junio de 2013

El verano


21 de junio, solsticio de verano, en el día más largo del año es cuando empieza el verano. El sol se considera yang, energía masculina, porque da energía, produce acción y movimiento hacia fuera y crea el clima caliente y seco. Todo ello nos lleva a un aumento de la actividad.
El verano es la estación de crecimiento y maduración de la naturaleza. Las flores y los frutos se encuentran a nuestro alrededor y las plantas están bien altas. También nosotros maduramos y crecemos, recogemos los frutos del trabajo hecho durante el año. Y esta es la estación más propicia para nuestra actividad y movimiento hacia el exterior, tiempo de más relación social, deportes, salidas al campo, playa, etc. 


Es muy adecuado asegurarnos de que recibimos la distensión necesaria y abundante energía solar. Se están produciendo muchos cambios y la energía debe estar en movimiento dentro de nosotros y en nuestra vida para nutrirnos continuamente y crear armonía.
Debemos aprender a fluir como lo hace la naturaleza a través de las estaciones. La tensión surge cuando nos resistimos a esta fluencia, y la enfermedad se puede producir cuando nos resistimos a nuestros cambios. La enfermedad suele ser un proceso que nos hace más receptivos, más sensibles y abiertos al cambio.
El fuego es el elemento que caracteriza al verano y proporciona la energía que rige al corazón y al intestino delgado. Hay otros dos sistemas vinculados con el elemento fuego, por lo que recorre cuatro meridianos, mientras que los otros elementos sólo tienen dos.
Estos dos sistemas extra pueden considerarse como aspectos fisiológicos de la energía. 
- El primero se llama "circulación sexual" o "pericardio", y su función consiste en proteger al corazón y regular la fluencia de sangre, el calor y la nutrición por todo el cuerpo. 
- Y el otro es el "triple calentador" y actúa para mantener la temperatura y calidez adecuadas.



El corazón tiene relación con la capacidad de gobernar, entender y ver claramente, y de servir compasivamente. El intestino delgado recibe, digiere y asimila la nutrición, selecciona y separa lo puro de lo impuro. El pericardio, protector del corazón, regula la fluencia de sangre y las secreciones sexuales. El triple calentador se divide en tres partes, el quemador superior se relaciona con el corazón y los pulmones, el quemador central, plexo solar, relacionado con bazo, vesícula biliar, hígado e intestino delgado, y el quemador inferior en la zona umbilical asociado con el intestino grueso, la vejiga y los riñones.
El fuego es luz y calor, y su función en el cuerpo consiste en mantener el calor, pero también dar calidez a otros. El elemento fuego produce entusiasmo, vitalidad y energía. Se relaciona con la dirección sur y el color rojo. Una exagerada atracción o repulsión al rojo puede representar un desequilibrio con este elemento.


El fuego está relacionado con las emociones de alegría y tristeza. La risa o gozo excesivo, al igual que la tristeza permanente pueden crear un desequilibrio del elemento fuego.
El momento dominante del corazón es de once de la mañana a una del mediodía.
El elemento fuego se relaciona con la energía de la creatividad, intuición y movimiento.
Se halla asociado al sabor amargo. Las hierbas y alimentos amargos se consideran fortalecedores del corazón y el intestino delgado, aunque el exceso de este sabor puede hacerles daño. Si lo poco es bueno lo mucho no es mejor, de hecho puede ser nocivo para nosotros.
Fuente: Curs Reflexoligia a traves de les estacions. Maria Solsona
Si las personas prestan atención a los cinco sabores (dulce, salado, agrio, especiado y amargo) y los mezclan bien, sus huesos permanecerán rectos, sus músculos se conservarán tiernos y jóvenes, la respiración y la sangre circularán libremente, los poros serán de textura fina, y en consecuencia la respiración y los huesos se llenarán de la esencia de la vida.
Nei Ching